15 julio 2013

El tiempo y el amor.


El tiempo, ese extraño fluido, no hay forma de pararlo ni de acelerarlo, ¿o sí? Lo que está claro es que los humanos no funcionan igual que los relojes, un segundo puede parecer eterno en algunas ocasiones y una mañana puede pasar volando ¿qué sabemos sobre nuestro reloj interno? Por ejemplo, ¿por qué pasa tan lento el tiempo cuando lo estamos pasando mal?. Hoy en día sabemos que el tiempo en nuestro cuerpo no se mide en segundos sino en intervalos marcados por descargas de las neuronas. Cuando estamos estresados o asustados nuestro cronometro neuronal dispara más veces por unidad de tiempo, por eso este parece alargarse cuando estamos en alerta, y viceversa. Esto nos ayuda a acomodar el tiempo a nuestras necesidades.

El concepto sobre que es el tiempo se remonta a Aristóteles. Cuando la gente se preguntaba qué era el espacio o qué era el tiempo y bastante pronto se dieron cuenta de que si no cambiaba nada no podíamos decir que no cambiaba el tiempo. Los cambios son el indicador del tiempo. Si todo se detuviera entonces no podríamos decir que ha pasado el tiempo por tanto existe un gran interrogante sobre que es realmente.

El visionado de una película es un ejemplo muy apropiado para ver cómo se comporta nuestro cerebro respecto al tiempo. Durante una película de amor el cerebro retiene los recuerdos más densos. Si los protagonistas enamorados por determinadas circunstancias no pueden estar juntos nuestro subconsciente lo asemeja con aspectos de nuestra vida y entonces cuando lo recordamos es como si hubiera durado más. Hay una zona del cerebro llamada amígdala que solo actúa en momentos de mucho estrés o miedo o emoción y suele registrar nuestros recuerdos en una pista de la memoria secundaria.

Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. (No sé si expreso esto bien.) Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraíso primero, donde todo hombre ha vivido una vez libre del aguijón de la muerte. ¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad. ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?

Este fragmento del poema ‘El Tiempo’ de Luis Cernuda nos relata como nuestra percepción del tiempo es más lenta cuando somos niños y a medida que somos mayores nos pasan más rápido los años. Caemos en una rutina constante del día a día. Nuestro cerebro utiliza este mecanismo para ahorrar energía. Si repetimos una acción sucesivas veces nuestra mente se anticipa a lo que va a suceder y por eso nos parece que ocurre más deprisa. Pero no tiene por qué ser así. Experiencias nuevas provocan en nuestro organismo una sensación de dilatación del tiempo. Es el caso de nuestro primer beso o de la primera vez que nos enamoramos. ¿Cuántos no hemos soñado con que el tiempo se detuviera en el instante que besamos a la persona que amamos?.

Cada vez que vemos afirmarse en la poesía la descripción del amor como algo idílico nos parece que se asemeja con el concepto de eterno, por eso con cada nuevo amor en nuestra vida nuestra percepción del tiempo cambia y nos parece que este pasa más lento cuando estamos lejos de esa persona. A menudo también se asocia el amor con la muerte, por un desamor o cualquier otro motivo que nos lleva a un estado de lentitud emocional en el que no nos importa el entorno y nos centramos en sucesos del pasado, “que hicimos mal” o “que podíamos haber hecho para evitarlo”. Es otro mecanismo ante circunstancias que nos parecen adversas. Tratamos de buscar una solución para no volver a cometer los mismo errores en el futuro. Cuando estamos tristes surge una de nuestras mayores fuentes de inspiración y podemos crear poemas muy bellos.

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia  entre sostener una mano y encadenar un alma; y uno aprende que el amor no significa acostarse y que una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...Que los besos no son contratos y los regalos no son  promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. - Jorge Luis Borges

Del mismo modo que sabemos que el romance es una invención del ser humano para referirse al comportamiento bioquímico de nuestro cerebro cuando una persona nos atrae, el tiempo también fue inventado con el fin de marcar la diferencia entre el día y la noche o los distintos cambios que suceden en nuestra vida. Sabemos que el tiempo va en una única dirección, pero quizás no sea así, quizás sea una ilusión y el tiempo no exista.

3 comentarios:

  1. genial tu entrada! me ha encantando y los fragmentos que has introducido preciosos (: felicidades por tu blog y espero que sigas escribiendo, es muy interesante :D

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    1. ¡Muchas gracias! Trato de exponer lo que quiero explicar de la forma más "bella" y a la vez más didáctica posible. Por supuesto si no se entiende algo lo explicaré encantado. Gracias por comentar y pásate más veces :)

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  2. Me ha gustado mucho! Por favor no dejes de escribir, se te da genial!

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